lunes, 12 de septiembre de 2022

 

por Kingsley L. Dennis

02 Septiembre 2022

del Sitio Web KingsleyDennis

Versión en ingles

 

 

 

 

 

 


"Debemos distinguir entre

el cambio real y el cambio ficticio.

 

El cambio que viene de fuera,

de la formación y la disciplina

impuestas externamente, es ficticio...

 

El cambio real viene de dentro,

por el trabajo consciente

realizado intencionadamente

por el propio ser".
J.G. Bennett




En estos tiempos es cada vez más difícil hablar de cuestiones "no verificables" o indemostrables, especialmente de asuntos de la consciencia espiritual, ya que a demasiadas personas se les inculcan creencias y patrones de pensamiento fijos.

 

Esto es en sí mismo un signo de condicionamiento social y de una cierta "gestión de la mente".

 

No debería sorprendernos que esta situación esté extendida por todas nuestras sociedades y culturas y que sea cada vez más predominante.

 

Las normas sociales están persuadiendo a muchas personas para que prefieran la seguridad y la protección en lugar de,

la incomodidad potencial que conlleva la obtención de nuevas comprensiones y conocimientos...

Un ex-oficial de la policía secreta soviética que desertó a Occidente (Gregory Klimov), reveló que en los campos de la guerra psicológica soviética (y la psicología social) se utilizaban los principios del psicoanálisis.

 

En este sentido, veían el fenómeno del mal como una,

"enfermedad social complicada y compleja"...

Los psicoanalistas de la KGB equiparaban el mal con la enfermedad, especialmente una enfermedad de la psique humana.

 

Esta perspectiva sitúa a los actores y eventos demoníacos como,

"realidades objetivas", es decir, como diversas modalidades de enfermedad de la "psique y el alma".

Como escribe el antropósofo ruso G.A. Bondarev:

"El 'demonio' representa un proceso enrevesado y complejo de degeneración o retroceso que en su mayor parte consta de tres componentes:

  • desviación sexual

  • enfermedades psíquicas

  • algunas deformidades físicas del organismo...

El número de seres humanos que ya padecen esta degeneración es legión". 1

Bondarev continúa diciendo que, basándose en ciertas pruebas socio-psicológicas, la mayor degeneración tiene lugar en la llamada élite del mundo (hasta en un 75%).

 

Lo que esto indica, concluye Bondarev, es un drástico declive del espíritu humano.

 

Lo que también nos dice es que el fenómeno del "mal" no necesita necesariamente personificarse o proyectarse en determinados personajes, ya que representa una enfermedad de la psique humana.

Podemos reconocer su presencia operando dentro del desequilibrio psíquico y la desconexión y el desapego internos...

Y yo coincidiría con la conclusión de Bondarev en que tal malestar psíquico representa,

una desconexión interna del impulso trascendental...

Esta desconexión, o escisión, de una fuente sagrada ha llegado a representar la naturaleza de la inversión que caracteriza gran parte de la vida contemporánea.

Es dentro de esta inversión donde vemos muchas de las fuerzas negadoras, o contra-evolutivas, dentro de la humanidad.

 

Y estas fuerzas han estado dominando gran parte de nuestra vida cotidiana y continúan haciéndolo.

Yo sugeriría que es nuestra responsabilidad individual reconocer estas fuerzas, intentar comprenderlas y transformarlas en impulsos que puedan funcionar para la evolución de la humanidad.

 

En este sentido, tenemos que enfrentarnos a la presencia y la actividad de aquellos aspectos que significan una enfermedad psíquica, o malestar, dentro de la vida.

 

Estos aspectos son una característica de la existencia tanto como las fuerzas positivas de desarrollo.

 

Todos ellos actúan en el campo de,

la atracción, la repulsión y la expresión de la energía...

Los rosacruces reconocieron estas fuerzas cuando se refirieron al Deus Inversus o "Dios invertido".

 

Esta naturaleza de inversión actúa sobre la humanidad a través de las áreas de desequilibrio y desarmonía con el fin de contrarrestar el desarrollo de la civilización.

 

El místico austriaco Rudolf Steiner era consciente del impacto futuro de tales fuerzas cuando afirmaba que:

"Es esencial que nos hagamos cargo de las fuerzas que se manifiestan en términos de maldad, si aparecen en el lugar equivocado... de tal manera que la humanidad pueda lograr con dichas fuerzas algo que sea beneficioso para el futuro de toda la evolución del mundo". 2

En este sentido, es importante que el individuo se haga consciente del reino metafísico que se encuentra más allá del umbral de la consciencia normal, o cotidiana.

Si permanecemos ajenos a nuestras propias fuerzas de consciencia espiritual, somos más susceptibles a las manipulaciones de tales fuerzas de contra-desarrollo.

 

Aquellos lectores que estén familiarizados con mis escritos sabrán que he intentado llamar la atención sobre ciertos aspectos de nuestra realidad consensuada para obtener una mayor claridad sobre cómo podemos responder a la situación de forma constructiva.

 

Me atengo a lo que está escrito en el Evangelio gnóstico de Felipe:

"Porque mientras la raíz de la maldad está oculta, es fuerte. Pero cuando se reconoce, se disuelve. Cuando se revela, perece".

El reconocimiento, a través de una mayor consciencia y percepción, pone en juego más opciones.

 

El individuo necesita ser consciente de ciertos hechos antes de poder manifestar la intención correcta y enfocar la voluntad.

Lo que se necesita es una cultura de revelación, de "descubrimiento" en lugar de encubrimiento...

Es a través de la revelación como se puede mantener la comprensión de los fundamentos metafísicos de la vida dentro de nuestras sociedades cada vez más materialistas.

 

Este acceso a las realidades metafísicas nunca podrá ser erradicado del todo.

 

Sin embargo, un simple vistazo a la vida moderna indica que hay intentos de profundizar la inmersión de las personas en formas de disonancia y distracción cada vez más deterioradas.

 

Esto puede entenderse como una forma de engaño de la realidad.
 

 

 


El engaño de la realidad

El gran engaño que se nos viene encima es el desvelamiento de una supuesta "utopía" basada en el aislamiento del espíritu-consciencia humano.

Esta falsa promesa se envuelve en términos tecno-salvadores, anunciando un falso futuro ideal...

La verdadera enfermedad de la condición humana es hallarse en un estado de extrañamiento; es decir, alejado y distanciado de cualquier influencia o alimento metafísico.

 

No es que el trasfondo metafísico de la vida deba ser necesariamente obvio para nosotros, o tangible en nuestra vida cotidiana, solo se trata de que seamos conscientes de su existencia y de su continua influencia.

 

Sin embargo, una vez que este sentido de reconocimiento (el acto de la cognición consciente) se disuelve, el resultado es una vida estéril y sin alma.

 

Y, sin embargo, en la mayoría de las circunstancias, las personas no serán conscientes de esta pérdida - esta falta de impulso trascendental en sus vidas - porque,

estarán atrapadas en una realidad que consiste en una red física-digital que las mantiene apegadas a su naturaleza y deseos inferiores...

Este engaño consiste en una forma de esclavitud de lo más atroz, pues será tanto voluntaria como ignorante.

 

La escisión del ser humano de su conexión metafísica pasará casi desapercibida, y la transferencia a una realidad de consciencia limitada se habrá efectuado con bastante habilidad.

 

Esta taimada ruta hacia una condición humana de alienación, procurada a través del disfraz de avance tecnológico y progreso, será un golpe contra el espíritu creativo.

 

Y esta será la inversión de la realidad humana: el engaño de la realidad.

Los peligros casi imperceptibles consisten en que nos hemos ido deslizando hacia una realidad invertida, construida a través de un reino de fantasía y simulación, que ahora alimenta las industrias culturales burdas y superficiales que dominan la vida moderna.

 

Cualquier noción de Realidad Superior se ha tergiversado hasta convertirse en una realidad artificial menor que intenta impedir, en la medida de lo posible, que penetre el impulso de desarrollo.

 

Esta disposición ha culminado en la disociación de la humanidad no solo de su entorno natural, orgánico y basado en el carbono, sino también de un contacto inherente con su origen:

la consciencia de la Fuente...

Esta creciente descorporización se refleja en formas como,

  • el ecosistema tecno-digital

  • la realidad extendida (el Metaverso)

  • la informatización (incluidos los algoritmos)

  • la inteligencia artificial...

Para muchas personas hoy en día, sus dispositivos digitales se han convertido en sus instrumentos de salvación.

 

Pero esta salvación, esta liberación divina, pertenece al Deus Inversus:

y deberíamos elegir nuestros dioses con cuidado.

También,

debemos ser cuidadosos para no dejarnos arrastrar por la banalización de la vida

 

Y hemos de estar atentos a los signos y señales.

Si alguien desea ver cómo las "señales" pueden operar dentro del engaño de la realidad, que vea todos los episodios de la reciente serie de televisión Westworld (2016-2022).

 

En la cuarta temporada, los androides maquínicos "anfitriones" han tomado el control del mundo utilizando un virus de bioingeniería que infecta a los humanos en el transcurso de una generación, volviéndolos dóciles y susceptibles al control de la IA (inteligencia artificial) y del "anfitrión".

 

Se crean historias y guiones para dar a las personas sus papeles y sus personajes en la vida, que siguen creyendo pasivamente que son sus 'propias' historias de vida.

 

La humanidad se controla a través de estos "guiones" manufacturados (también conocidos como narrativas socio-culturales) que se transmiten directamente a las mentes y las vidas de los humanos mediante una serie de señales de transmisión radio-sónica a través de la infraestructura tecnológica global...

 

Pero después de todo, esto es solo una historia de fantasía.

El curso de los acontecimientos externos que informan nuestros sistemas políticos, económicos y culturales no es arbitrario, casual o natural.

El ser humano moderno ha sido sutilmente manipulado para que se desconecte - e incluso rehúya - de la guía de los impulsos superiores...

Se nos dice que el ser humano es la fuerza motriz única y dominante del futuro. Y con ello, se nos impulsa cada vez más hacia el constructo de la personalidad con el ego humano al volante.

 

Estamos en el umbral de la adopción de una visión materialista glorificada de la vida y del mundo.

 

El hechizo de esta enfermedad está trabajando para hiper-materializar el materialismo de una manera muy deliberada y nefasta. Puede que haya cierta incomodidad en el despliegue de la consciencia, pero esto forma parte de la transmutación de la enfermedad.

La vida "invertida" está trabajando duro y rápido en esta intensificación del materialismo...

Este materialismo cada vez más profundo no solo niega la expansión de la consciencia, sino que está trabajando activamente para estancarla.

 

Al mismo tiempo, nos estamos encaminando hacia un incremento de la consciencia individual contra el telón de fondo de esta hiper-materialización.

 

Sin embargo, es una consciencia de unos pocos, y no de la mayoría (todavía).

 

Al reconocer que ciertas fuerzas dentro del mundo están utilizando procesos de sugestión masiva para introducir una simplificación - o "embrutecimiento" - de la consciencia humana, podemos obtener una mayor percepción de nuestra condición y predicamento.

 

Y en esta consciencia, podemos conseguir una resistencia y una protección naturales, ya que el reconocimiento nos permite discernir.

 

Es este discernimiento para alejarse de las energías negadoras y las frecuencias tóxicas lo que puede ayudar a una persona a sintonizar con una resonancia de consciencia perceptiva.

 

Al elegir dónde nos colocamos - dónde situamos nuestro enfoque y atención - podemos dar un paso adelante o quedarnos donde estamos y estancarnos.

 

Como siempre, la elección nos corresponde a nosotros...!
 

 

 


Notas

1 Bondarev, G.A. (1993) The Crisis of Civilization (p. 134).

2 Steiner, R. (2006) Secret Brotherhoods and the Mystery of the Human Double, p. 163

lunes, 6 de junio de 2022

La Conciencia es el colapso de la Función de Onda

 


por Stuart Hameroff
04 Mayo 2022

del Sitio Web TheInstituteOfArtAndIdeas

traducción de SOTT

04 Mayo 2022
del Sitio Web SOTT

Versión original en ingles

 

 

 

 


© The Institute of Art and Ideas
 

 


La mecánica quántica

y la luz orgánica de la conciencia...
 

 


La mecánica quántica sugiere que las partículas pueden estar en un estado de superposición - en dos estados al mismo tiempo - hasta que se produce una medición.

 

Sólo entonces la función de onda que describe la partícula, colapsa en uno de los dos estados.

 

Según la interpretación de Copenhague de la mecánica quántica, el colapso de la función de onda tiene lugar cuando interviene un observador consciente.

 

Pero según Roger Penrose, es al revés.

 

En lugar de que la conciencia provoque el colapso, Penrose sugirió que las funciones de onda se colapsan espontáneamente y en el proceso dan lugar a la conciencia.

 

A pesar de lo extraño de esta hipótesis, recientes resultados experimentales sugieren que tal proceso tiene lugar en los microtúbulos del cerebro.

 

Esto podría significar que la conciencia es una característica fundamental de la realidad, que surge primero en las bioestructuras primitivas, en las neuronas individuales, y que asciende en cascada hasta las redes de neuronas, argumenta Stuart Hameroff, colaborador de Roger Penrose.

La conciencia define nuestra existencia...

Es, en cierto sentido, todo lo que realmente tenemos, todo lo que realmente somos.

 

La naturaleza de la conciencia ha sido ponderada de muchas maneras, en muchas culturas, durante muchos años. Pero todavía no podemos comprenderla del todo.

Algunos dicen que la Conciencia,

lo abarca todo, que comprende la realidad misma y que el mundo material es una mera ilusión.

 

Otros dicen que la conciencia es la ilusión, sin ningún sentido real de experiencia fenoménica, ni control consciente.

Según este punto de vista, somos, como dijo T.H. Huxley,

"meros espectadores indefensos, acompañando el viaje".

Por otro lado, están los que ven el cerebro como un ordenador.

Las funciones cerebrales se han comparado históricamente con las tecnologías de la información contemporáneas, desde la antigua idea griega de la memoria como un "anillo de sello" en cera, hasta los circuitos de conmutación del telégrafo, los hologramas y los ordenadores.

Neurocientíficos, filósofos y defensores de la inteligencia artificial (IA),

comparan el cerebro con un complejo ordenador de neuronas de algoritmos simples, conectadas por sinapsis de fuerza variable.

 

Estos procesos pueden ser adecuados para funciones de "piloto automático" no conscientes, pero no pueden explicar la conciencia.

Por último, están los que consideran que la conciencia es fundamental, que está conectada de algún modo con la estructura y la física a escala fina del universo...

 

Esto incluye, por ejemplo, la opinión de Roger Penrose de que,

la conciencia está vinculada al proceso de reducción de objetivos, el "colapso de la función de onda quántica", una actividad en el límite entre los reinos quántico y clásico.

Algunos ven estas conexiones con la física fundamental como algo espiritual, como una conexión con los demás y con el universo...

 

Otros lo ven como una prueba de que la conciencia es una característica fundamental de la realidad, que se desarrolló mucho antes que la vida misma.

 

 



La conciencia y el colapso de la función de onda

Penrose proponía la Reducción Objetiva no sólo como base científica de la conciencia, sino también como solución al "problema de la medición" en la mecánica quántica.

 

Desde principios del siglo XX se sabe que las partículas quánticas pueden existir en superposición de múltiples estados y/o localizaciones posibles simultáneamente, descritas matemáticamente como una función de onda según la ecuación de Schrödinger.

 

Pero no vemos tales superposiciones porque, según los primeros investigadores quánticos, el propio acto de medición, o de observación consciente, parecía "colapsar" la función de onda a estados y lugares definidos - el efecto del observador consciente - la conciencia colapsaba la función de onda.

Pero este punto de vista situaba la conciencia fuera del ámbito de la ciencia...

Otra propuesta es la de los "muchos mundos", en la que no hay colapso y cada posibilidad desarrolla su propio universo.

Penrose dio la vuelta al observador consciente.

En lugar de que la conciencia causara el colapso, las funciones de onda colapsaron espontáneamente, causando un momento - un "quantum" - de conciencia.

El colapso, o la reducción del estado quántico, se produjo en un umbral objetivo en la estructura de escala fina de la geometría del espacio-tiempo.

Penrose comparó por primera vez las partículas quánticas con diminutas curvaturas en la geometría del espacio-tiempo (como había hecho la Teoría General de la Relatividad de Einstein para objetos grandes como el sol).

 

Los estados de superposición de múltiples posibilidades, o de partículas deslocalizadas, podrían considerarse entonces como curvaturas opuestas y, por tanto, separaciones en la estructura de escala fina del universo, la geometría del espacio-tiempo.

 

Si tales separaciones continuaran, se producirían "muchos mundos".

Pero tales separaciones serían inestables y se reducirían o "colapsarían" a estados definidos, seleccionados no al azar ni de forma algorítmica, sino de forma "no computable", reflejando quizás "valores platónicos" incrustados en la geometría del espacio-tiempo.

 

Así, mientras que la función de onda es vista por muchos como pura matemática en un espacio abstracto, Penrose la caracterizó como un proceso en la estructura de escala fina del universo.

Y cada evento de Reducción Objetiva supondría un momento de experiencia "proto-consciente" en un microentorno aleatorio, sin memoria, ni contexto.

 

Pero ocasionalmente, al menos, surgiría una sensación de placer, por ejemplo, a partir de los efectos ópticos quánticos que conducen a la Reducción Objetiva en una micela, proporcionando una función de fitness de retroalimentación para optimizar el placer.

 

Prácticamente todo el comportamiento humano y animal está relacionado de algún modo con la búsqueda del placer en sus diversas formas.

Los momentos proto-conscientes carecerían de memoria, significado y contexto, pero tendrían "qualia" fenomenales, una forma primitiva de experiencia consciente.

Podrían ser como los tonos, notas y sonidos inarmónicos de una orquesta que se afina.

A mediados de la década de 1990 me asocié con Roger Penrose para sugerir que las vibraciones quánticas de los microtúbulos de las neuronas del cerebro estaban "orquestadas", de ahí lo de "Reducción Objetiva Orquestada".

 

La conciencia era algo así como la música en la estructura del espacio-tiempo.

Nuestra teoría de la Reducción Objetiva Orquestada fue vista con escepticismo.

Los ordenadores quánticos tecnológicos funcionaban a temperaturas cercanas al cero absoluto para evitar la decoherencia térmica, por lo que las perspectivas quánticas en el cerebro "cálido, húmedo y ruidoso" parecían improbables.

Pero sabíamos que la actividad óptica quántica podía producirse en regiones no polares de las proteínas de los microtúbulos, donde los anestésicos parecían actuar para bloquear selectivamente la conciencia.

 

Recientemente se ha demostrado que teníamos razón:

se ha demostrado un estado óptico quántico de super-radiancia en los microtúbulos, y las pruebas preliminares sugieren que es inhibido por los anestésicos.

¿Cómo afectan las actividades quánticas a este nivel a las funciones de todo el cerebro y a la conciencia?

Cada vez es más evidente que la conciencia puede darse en las neuronas individuales del cerebro, extendiéndose hacia arriba a las redes de neuronas, pero también hacia abajo y más profundamente, a los procesos ópticos quánticos de terahercios, por ejemplo, la "super-radiancia" en los microtúbulos, y más aún a la geometría fundamental del espacio-tiempo (Figura 1 abajo).

 

Estoy de acuerdo en que la conciencia es fundamental, y coincido con Roger Penrose en que implica el autocolapso de la función de onda quántica, una ondulación en la estructura de escala fina del universo...

La luz orgánica per se no es conciencia.

Pero la luz orgánica podría ser la interfaz entre el cerebro y los procesos conscientes en la estructura de escala fina del universo...



Figura 1. Una jerarquía de escala invariable

que se extiende hacia abajo desde

una neurona piramidal cortical (izquierda)

hasta los microtúbulos, los dipolos de tubulina,

los dipolos de anillo orgánico y las curvaturas

de la geometría del espacio-tiempo.

La dinámica autosimilar se repite

cada tres órdenes de magnitud.

© The Institute of Art and Ideas

 

 

 


Luz y conciencia

Imposible de medir u observar directamente, la conciencia podría revelarse en el cerebro por una desviación significativa de los meros procesos algorítmicos no conscientes,

como los comportamientos reflexivos y de piloto automático...

Tal desviación se encuentra en las neuronas piramidales de la capa V cortical (véase la Figura 1 arriba) en animales despiertos, sin cambios en los potenciales de membrana externos.

 

Esto sugiere que la modulación "consciente" puede surgir dentro de las neuronas, a partir de procesos quánticos más profundos y rápidos en los microtúbulos del citoesqueleto (véase la Figura 1).

 

Éstos podrían incluir la Reducción del Objetivo de Penrose que conecta con la geometría fundamental del espacio-tiempo.

La luz es la parte del espectro electromagnético que a través de los ojos pueden ver los seres humanos y los animales:

la luz visible...

Cada punto del espectro se corresponde con un fotón de una determinada longitud de onda y una frecuencia inversa.

 

Cada longitud de onda es vista por el ojo y el cerebro como un color diferente. Además de la longitud de onda/frecuencia, los fotones tienen otras propiedades,

como la intensidad, la polarización, la fase y el momento angular orbital...

Las tradiciones antiguas caracterizaban la conciencia como luz...

 

Las figuras religiosas se representaban a menudo con "halos" luminosos y/o auras. Las deidades hindúes son representadas con una piel azul luminosa.

 

Y las personas que tienen,

experiencias "cercanas a la muerte" y "fuera del cuerpo" describen que se sienten atraídas por una "luz blanca".

En muchas culturas, los que han,

"despertado a la verdad sobre la realidad" son "iluminados"...

En los últimos años se ha determinado la presencia de biofotones en las neuronas del cerebro, por ejemplo, en las longitudes de onda ultravioleta, visible e infrarroja, procedentes del metabolismo oxidativo en las mitocondrias.

La luz predominaba en el universo primitivo, por ejemplo, durante un periodo que comenzó 10 segundos después del Big Bang, cuando los fotones dominaban el paisaje energético e iluminaban brevemente la realidad.

 

Sin embargo, los fotones, protones y electrones se fusionaron en un plasma caliente y opaco, oscureciendo la realidad durante 350.000 años, hasta que el universo se enfrió, permitiendo que los electrones y protones formaran átomos neutros y construyeran materia y estructura.

 

Los fotones quedaron libres para vagar por un universo mayoritariamente transparente y, al encontrarse con la materia, reflejarse, dispersarse o ser absorbidos, generalmente sin una interacción química significativa.

 

Sin embargo, los compuestos que contienen anillos de carbono orgánico, moléculas esenciales en los sistemas vivos, son excepciones notables.

En el siglo XVIII, los químicos conocían las cadenas lineales de átomos de carbono con hidrógenos adicionales, los "hidrocarburos", como el metano, el propano, etc.

 

También conocían una molécula aceitosa y altamente inflamable de 6 carbonos a la que llamaban benceno, pero no entendían su estructura.

 

Una noche, el químico alemán August Kekule soñó que los hidrocarburos lineales eran serpientes y que una se tragaba la cola, el mítico "Ourobouros".

 

Se despertó y proclamó (correctamente, resultó) que,

"el benceno es un anillo"...

Cada anillo hexagonal de carbono del benceno tiene 3 electrones adicionales que se extienden como "nubes de electrones" por encima y por debajo del anillo, compuestas por lo que posteriormente se conoció como orbitales de resonancia de electrones "pi".

 

Dentro de estas nubes, los electrones pueden cambiar entre orbitales y niveles de energía específicos absorbiendo primero un fotón y emitiendo después otro de menor energía.

 

Esta es la base de los efectos ópticos quánticos, como,

la fluorescencia, la fosforescencia, los excitones y la super-radiancia...

Los anillos orgánicos hexagonales con propiedades ópticas quánticas pueden fusionarse e incluir anillos de 5 lados para formar anillos de "indol" que se encuentran en moléculas psico-activas, sistemas vivos y en todo el universo, por ejemplo,

en el polvo interestelar...

El plasma caliente del universo primitivo había dado lugar a la formación de hidrocarburos poli aromáticos (HAP), complejos orgánicos fusionados ("aromáticos") de anillos de benceno e indol.

 

Incrustados en el polvo interestelar, los HAP siguen siendo ópticamente activos, por ejemplo,

fluorescentes, y emiten fotones que se ven en la Tierra...

Esta "luz orgánica" puede desempeñar un papel clave en el origen y desarrollo de la vida y la conciencia.
 

 

 


Vida y conciencia -  ¿Qué fue primero?

Se dice que la vida en la Tierra comenzó en una mezcla a fuego lento de compuestos acuosos y aceitosos, luz solar y rayos, llamada "sopa primordial", según propusieron Oparin y Haldane a principios del siglo XX.

 

En la década de 1950, Miller y Urey simularon una versión de la sopa primordial y descubrieron biomoléculas "anfipáticas" con un anillo orgánico no polar de resonancia 'pi' en un extremo y una cola polar cargada en el otro.

 

Este tipo de moléculas son frecuentes en la biología, como,

los aminoácidos aromáticos triptófano (anillo de indol), fenilalanina y tirosina en las proteínas, los componentes de las membranas y los ácidos nucleicos, y las moléculas psicoactivas como la dopamina, la serotonina, el LSD y el DMT.

Oparin y Haldane propusieron que las nubes de electrones de resonancia pi no polares e "hidrofóbicas" se unieran para evitar el entorno acuoso ("el aceite y el agua no se mezclan").

 

Las colas polares, solubles en agua, se pegaban al exterior, formando una "micela" soluble en agua con un interior no polar. De alguna manera, estas micelas se convirtieron en células funcionales, y luego en organismos multicelulares, mucho antes que los genes.

 

Pero,

¿Por qué las criaturas inanimadas se auto-organizan para realizar funciones complejas con propósito, crecer y desarrollar comportamientos?

 

¿Y luego, presumiblemente, en algún momento, desarrollar la conciencia?

 

¿O es que la conciencia "siempre estuvo ahí"...?

La ciencia y la filosofía dominantes asumen que la conciencia surgió en algún momento del curso de la evolución, posiblemente bastante reciente, con la aparición del cerebro y los sistemas nerviosos (de los humanos en este planeta).

 

Pero las tradiciones espirituales orientales, el panpsiquismo y la teoría de la reducción objetiva de Roger Penrose sugieren que,

la conciencia es anterior a la vida...

En la sopa primordial,

¿Podrían haberse producido momentos proto-conscientes inducidos por la luz mediante la reducción objetiva de Penrose en las micelas de la sopa primordial?

 

¿Proporcionaron tales momentos una función de fitness de retroalimentación para optimizar el placer primitivo, desencadenando el origen de la vida e impulsando su evolución?

 

¿Se producen acontecimientos similares en los HAP y en los anillos orgánicos de todo el universo?